Hace casi 18 años o mas, mi papasaurió me llevaba enfrente del parque de cherookes, donde los adultos corrían sus autos R/C de gasolina, cosa que me emocionaba solo de verlos, todo los detalles y dedicación a cada auto, no solo es cosa de correrlos, si no toda la preparación para correrlos.
Y por fin después de muchos años me decidí a comprármelo, gracias a Arturo que se fue a Miami y se aventó la bronca de traerlo.
Ahora regreso a mi juego de niños, pero ahora no solo observo.